HISTORIA DE SAN PANTALEON

lunes, 27 de julio de 2009




RESEÑA HISTORICA

La historia cuenta que Pantaleón nació a principios del año 282 y vivió su corta vida (23 años) en la ciudad de Nicomedia, entonces perteneciente al Imperio Romano, y conocida actualmente con el nombre de Ismid, en proximidades de la ciudad de Estambul, Turquía Asiática.

Su madre era cristiana y se ocupó al comienzo de la educación del pequeño niño, iniciándolo en la Fe en Jesús, la que falleció cuando aún era muy chico, mientras que su padre, que era senador del gobierno romano y de ambición desmedida, le proporcionó los mejores maestros de literatura y luego lo puso a estudiar junto a Eufrosino, médico del emperador.

Su progreso en los estudios le dispensó a Pantaleón que el emperador lo nombrara su médico de cabecera. Es entonces que entabló amistad con Hermolao, anciano sabio que era amigo de su madre, quien le enseñaba sobre que al que tiene Fe en Jesucristo y en sus milagros también los puede llegar a hacer en su nombre y, aunque estas palabras al principio no calaban en el muchacho, el Señor iba depositando en su corazón puro y amante de la verdad su gracia.

Se cuenta que un día halló en su camino a un niño muerto por la mordedura de una serpiente que todavía se hallaba en el lugar, lo que conmovió las fibras de su corazón, e invocando el nombre de Jesús pidió la cura o resurrección de la criatura y la muerte del ofidio, contemplando luego para su asombro que el niño revivía y la serpiente moría, con lo que el Señor le quitó al joven médico todas las dudas que tenía sobre las enseñanzas de Hermolao.

Luego de ello, Pantaleón comenzó a prepararse para el Bautismo, porque quería ser un soldado de Cristo, e invitó a su padre para que también se bautizara, a lo que el mismo se negó. Pero Dios le puso en el camino a Antimo, un ciego de muy buena posición, el que había gastado mucho dinero en tratamientos sin resultados, al que el joven tocó sus ojos con las manos y, en nombre de Jesús, le devolvió la vista, provocando así la conversión de su inflexible padre.

Poco tiempo después su padre falleció, dejándole a Pantaleón una cuantiosa fortuna, que repartió entre los pobres, a quienes consideraba sus hermanos. En tanto, el emperador Diocleciano, inducido por los sacerdotes paganos, dictó leyes para perseguir a los cristianos, aunque como estimaba al joven médico no prestó oídos a las acusaciones en su contra.

En el año 313, al morir Diocleciano, lo sucedió Maximiliano, quien quiso disuadir a Pantaleón de su Fe, mandando que lo ataran a un poste y lo flagelaran, azotándolo con látigos y otros tormentos, quemándole luego las llagas con hierros y tizones encendidos. Viendo los torturadores que Pantaleón no experimentaba sufrimiento por los castigos, y que a cambio esto aumentaba la conversión de los presentes, decidieron poner fin a su vida, introduciéndolo en una caldera con plomo derretido. Este hecho, en lugar de causar su muerte, fue como un bálsamo que curó todas sus heridas y quemaduras.

Maximiliano, viéndose humillado al no poder quebrantar la Fe del Santo Médico, mandó atarlo de pies y manos y le colgaron del cuello una pesada piedra, para luego arrojarlo al mar, y Pantaleón salió flotando en la otra orilla, donde fue rescatado y desatado por sus amigos.

Preso nuevamente, fue llevado ante el Emperador, quien también mandó detener a Hermolao y decapitarlo por no ofrecerse a los dioses paganos. Pantaleón fue enviado al anfiteatro para que lo devoraran las fieras y ante la presencia de todos y de Maximiliano los leones cambiaron su actitud y le lamieron las manos, lo que provocó muchas conversiones al cristianismo. Luego fue preso nuevamente y atado a una gran rueda dentada, para arrojarlo a una barranca para que se destrozara el cuerpo del mártir, pero la rueda, en la primera vuelta, cortó las ligaduras, dejando a Pantaleón libre en el suelo.

El emperador, desesperado ante estas demostraciones divinas y milagrosas, quiso terminar de una vez con él, haciéndolo llevar y atar al tronco seco de un árbol en el centro de la plaza de Nicomedia, donde fue azotado, y cuando su sangre humedeció la tierra el añoso olivo dio muestras de vida y de su tronco aparecieron hojas y frutos, y Pantaleón, cansado de tantos tormentos, pidió a Dios que lo llevara consigo, por lo que su eterna vida se halla simbolizada en la estampa donde está el olivo que volvió a nacer.

Se dice que una mujer recogió su sangre del suelo, mezclada con tierra y musgo, y que aún se conserva. Cuando se conmemora su martirio, todos los 27 de julio de cada año, esa misma sangre, que está siempre coagulada, se licúa milagrosamente, lo cual es un hecho inexplicable para la ciencia y admirable aún para los incrédulos.

Este prodigio puede observarse en el relicario de la ciudad de Ravello (Italia) y también en Madrid (España), donde también se venera la sangre de San Pantaleón. San Pantaleón es muy devocionado por el pueblo en general, que acude habitualmente a él para pedirle y agradecerle su intercesión por su salud y la de sus seres queridos.


ORACION A SAN PANTALEON


Padre Misericordioso,
Dios de todo consuelo,
que diste a San Pantaleón
el don de interceder por nosotros:

Danos por tu amor

la salud que te pedimos,
danos también un corazón grande y generoso
que te sepa ver a Vos en el rostro de los otros.

Padre Bueno y Todopoderoso,
por San Pantaleón te rogamos
nos concedas la paz y felicidad
que con Fe de Vos esperamos.

Amén.


PATRONO DE LOS ENFERMOS ( 27 de julio)

APRENDER A VOLAR

viernes, 24 de julio de 2009

DEDICADA A UNA AMIGA QUE HARA CAMBIOS IMPORTANTES EN SU VIDA Y A LA CUAL TODAS LE HACEMOS EL AGUANTE. PARA VOS ANABEL...CON CARIÑO...

LA MAESTRA

jueves, 23 de julio de 2009

LIBRETA DE CALIFICACIONES

EL GORRION

miércoles, 22 de julio de 2009

PARA REFLEXIONAR SOBRE NUESTRAS ACTITUDES CON LOS MAYORES...

CON MI ABUELA

EL NIÑO PEQUEÑO

"Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. El era bastante pequeño y la escuela muy grande. Cuando el niño descubrió que podía entrar desde la puerta que daba al exterior estuvo feliz,y la escuela ya no le parecía tan grande.
Una mañana la maestra dijo:
-Hoy vamos a hacer un dibujo.-
-¡Qué bien!-pensó el pequeño.Le gustaba dibujar y podía hacer de todo, vacas, trenes, pollos,etc. Sacó entonces su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra dijo:-Esperen, aún no es tiempo de empezar. Aún no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores.
-¡Qué bien!- pensó el pequeño.
Le gustaba hacer flores y comenzó a hacer flores muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules.
Pero la maestra dijo:-Yo les enseñaré cómo, esperen un momento- y tomando una tiza pintó una flor roja con un tallo verde- Ahora pueden empezar.
El niño miró la flor que había hecho la maestra y las comparó con las que el las había pintado. Le gustaban más las suyas, pero no lo dijo. Volteó la hoja y dibujó una flor con un tallo verde, tal como la maestra indicó.
Otro día la maestra dijo:- Hoy vamos a modelar una plastilina.
-¡Qué bien!- pensó el pequeño. Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella:víboras, hombres de nieve, ratones, y empezó a estirar y amasar su bola de plastilina.
Pero la maestra dijo:-Esperen, aún no es tiempo de comenzar, ahora vamos hacer un plato.
-¡Qué bien!-pensó el pequeño- Le gustaba modelar platos y comenzó a hacerlos de toda formas y tamaños.
Entonces la maestra dijo:-¡Esperen!, yo les enseñaré cómo - Y les mostró cómo hacer un plato hondo- Ahora ya pueden empezar.
El pequeño miró el plato que había hecho la maestra y luego los que él había modelado.
Le gustaban mas los suyos, pero no lo dijo.
Solo modelo otra vez la plastilina e hizo un plato hondo.
Muy pronto e l pequeño aprendió a esperar qué y cómo debía trabajar y hacer cosas iguales a las que le decía la maestra
NO VOLVIÓ A HACER NADA SOLO.

Pasó el tiempo y sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela.

Esta escuela era más grande y no había puertas al exterior a su salón.

el primer día de clase la maestra dijo:-Hoy vamos hacer un dibujo.

-¡Qué bien!- pensó el pequeño-Y esperó a que la maestra dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada. Solo caminaba por el salón, mirando lo que hacían los niños. cuando llegó a su lado le dijo-¿no quieres hacer un dibujo?

-¡sí!- contestó el pequeño- Pero ¿ qué hay que hacer?.

-Puedes hacer lo que tú quieras- dijo la maestra.

-¿ con cualquier color?- preguntó el niño.

-Con cualquier color - respondió la maestra.

Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¿cómo sabría yo lo que hizo cada uno?

El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó UNA FLOR ROJA CON EL TALLO VERDE."

Texto escrito por la Dra Helen Buckley



Para pensar como marca un docente a un alumno desde temprana edad,ciega de una u otra frma su creatividad, su ingenio y hasta su deseo de hacer cosas nuevas, solo aprende a esperar y hacer lo que el docente diga. Se relaciona con lo que expresa Loris Malaguzzi el niño entra con cien lenguajes y la escuela le quita los noventa y nueve...